Eloy Garza
13 de Agosto 2026
“Hacemos cosas malas a la gente mala”: el mensaje de Pete Hegseth desde la selva de Panamá
El 13 de agosto de 2026, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, ofreció una rueda de prensa improvisada en medio de la selva panameña. No fue un acto protocolario. Estaba de visita en el Jungle Operations Training Course, el curso de operaciones en selva que Estados Unidos y Panamá reactivaron después de más de dos décadas.
Lo que dijo ahí resume, con claridad y sin filtros, la nueva doctrina de seguridad que Washington está aplicando en el hemisferio occidental.
Hegseth fue directo: hace 18 meses, el Comando Sur (SOUTHCOM) tenía otras prioridades. Según sus palabras, se enfocaba en “cuestiones de género, cambio climático y diversidad”. Hoy, dijo, es un comando distinto. El objetivo es claro: combatir a las organizaciones de tráfico de drogas (DTOs) y a los grupos designados como terroristas que operan en la región.
En ese contexto presentó la Americas Counter Cartel Coalition (ACCC), una coalición que ya suma 19 países. Colombia se integró como el miembro número 19. El lema oficial que lanzaron ese día fue contundente: **“We do bad things to bad people”** (“Hacemos cosas malas a la gente mala”).
La frase no es retórica vacía. Hegseth la explicó así: durante demasiado tiempo, los grupos criminales hicieron daño a ciudadanos estadounidenses y latinoamericanos. Ahora, Estados Unidos y sus socios se proponen responder con presión real, no con discursos.
Uno de los puntos más relevantes fue la comparación con la lucha contra ISIS y Al Qaeda. Hegseth afirmó que Estados Unidos pasó 25 años perfeccionando la “cadena de eliminación” (kill chain) contra redes terroristas en el otro lado del mundo. Ahora, dijo, esas mismas capacidades se están aplicando en el hemisferio occidental.
“Cualquier lugar donde trafiquen drogas o amenacen a nuestros ciudadanos o a nuestros socios, ustedes son un objetivo, igual que ISIS o Al Qaeda”, declaró. Y agregó que no se trata de “capturar y liberar”, sino de “cerrar con y destruir” esas redes.
Esto incluye operaciones en tierra junto a países como Ecuador, Colombia y Panamá, además de los ataques ya realizados contra embarcaciones de narcotráfico.
Hegseth vinculó directamente la seguridad del Canal de Panamá con lo que llamó el “corolario de Trump a la Doctrina Monroe”. Según él, no se permitirá que organizaciones criminales ni potencias extranjeras (mencionó a China, Rusia e Irán) controlen o influencien terreno estratégico en el hemisferio.
Sobre el Canal, fue explícito: Estados Unidos lo construyó y lo considera “terreno clave”. Afirmó que hay más presencia militar estadounidense en coordinación con Panamá que en mucho tiempo, y que el ejercicio PANAMAX —que se realizaba en esos días— es el primero de gran escala en 14 años. Antes, dijo, solo se hacían ejercicios de mesa. Ahora se entrena en el terreno real.
Colombia fue presentada como un socio central. Hegseth destacó que el país ofreció convertirse en un hub de la ACCC y que su relación militar con Estados Unidos es de larga data. Sobre posibles operaciones contra remanentes de las FARC o el ELN, respondió sin rodeos: “Sí. Sí”. Considera legítimo actuar contra organizaciones terroristas designadas en coordinación con gobiernos socios.
Respecto a Cuba, cuando le preguntaron sobre la afirmación del presidente Trump de que “Cuba será la siguiente”, Hegseth respondió que “todas las opciones están sobre la mesa, incluyendo opciones militares”.
El discurso de Hegseth no es aislado. Forma parte de un giro estratégico: Estados Unidos está reordenando su presencia en América Latina con un enfoque prioritario en seguridad, combate al narcotráfico y contención de influencias extranjeras. La reactivación del entrenamiento en selva en Panamá, la creación de la ACCC y el tono abiertamente ofensivo contra los cárteles son piezas de esa misma política.
Para México y Centroamérica, el mensaje es claro: Washington ya no ve el problema del narcotráfico solo como un asunto de aplicación de la ley, sino como una amenaza que requiere presión militar y de inteligencia a escala regional.
Hegseth cerró su intervención elogiando a los soldados que entrenan en condiciones extremas. Los llamó “el verdadero 1 por ciento”. Dijo que no son tímidos ni se sienten con derecho. Y que están dispuestos a hacer lo que pocos estadounidenses pueden o quieren hacer.
Desde la selva de Panamá, el secretario de Guerra dejó claro que esa disposición ya no se limita a guerras lejanas. Ahora también se dirige hacia el propio hemisferio.

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